Desde que estuve resfriada y con la garganta para perderla retomé la buena costumbre de desayunar leche muy muy calentita con miel por las mañanas y cada vez que cojo la cucharada llena de miel para ponerla en la leche resuena en mis oídos la frasecita de mi madre: "la miel es buena para todo"... Y yo me pregunto ¿qué es ese para todo? ¿cuales son las propiedades de la miel? Y es entonces cuando me inunda la vergüenza de mí misma al no saber qué propiedades exactas tiene la miel cuando mi costilla es apicultor (además de otras miles de cosas, claro, jejeje)... ¿No os parece que tiene delito no saber todas las propiedades de la miel cuando tenemos tanta?
Pues ni corta ni perezosa, ayer por la noche, después de tres horas de caminata con mi amigo Carlitos, que por cierto, llegué a casa que ya ni sentía los pies, ¡madre mía, qué cansancio! y me puse a investigar en internet todas las propiedades de este dulce manjar y os aseguro que son muchas!!
Además, es rica en hierro, calcio y fósforo, lo que beneficia enormemente el crecimiento y fortalecimiento del esqueleto y favorece la retención del calcio y magnesio en nuestro cuerpo. Por ello, es altamente efectiva en problemas de artritis o reuma
En cuanto a aspectos digestivos, la miel es un cicatrizante natural, por lo que ayuda en la cicatrización de úlceras de estómago y duodeno, además de tener propiedades laxativas y reducir los problemas de acidez.
En lo referente al aspecto exterior, la miel es un aliado perfecto para la cicatrización de pequeñas heridas y quemaduras menores y para el mantenimiento perfecto de la piel, por sus propiedades suavizantes y antiinflamatorias. Y no podemos olvidar que el alto contenido de antioxidantes en la miel la convierten en un excelente elixir para frenar la aparición de los radicales libres, responsables del envejecimiento y del padecimiento de algunas enfermedades. No olvidemos también los beneficios para el cabello de las mascarillas de miel...
Además de todo lo visto, su composición mayoritariamente de azúcares la convierten en un producto energético que permite la alimentación muscular inmediata, lo que nos ayuda en momentos en que necesitamos una inyección extra de energía, como yo anoche cuando volvía del paseo que ya no sabía si tenía piernas o no, jejeje...
Además, combinada con canela, la miel es considerada como un remedio muy efectivo para: enfermedades del corazón, picaduras de insectos, artritis, pérdida de cabello, infección en los riñones, dolor de muelas, colesterol, resfriados, problemas de digestión, envejecimiento, pérdida de peso, dolores de garganta, etc... En fin, que como dice mi madre, "es buena para todo"...
Solo me queda hablar de algunas formas de incluir este alimento tan rico en nuestra dieta, porque aunque a mí me encanta comérmela a cucharadas, habrá a gente a la que este método no le convenza, así que no os preocupéis, que hay muchas formas muy ricas de consumir miel:
- Para endulzar el café, la leche o el cacao
- En tostadas, sola o con mantequilla
- En ensaladas, para dar un toque agriculce junto al vinagre (está buenísimo) y si pones frutos secos a la ensalada, el placer es absoluto, jejeje...
- Como acompañamiento de migas de pastor (sí, no me miréis con cara rara que está que te mueres...)
- En recetas de pollo, que le da un sabor muy muy especial
- En bizcochos y otras recetas, para sustituir parte del azúcar
- Con yogures, flanes y cuajadas
- Con carnes como la ternera, el cordero o el cabrito
- Para recubrir dulces como el pestiño o las torrijas
- Para caramelizar la cebolla
- Para endulzar una macedonia de frutas
- Para confituras y mermeladas
En fin, que como hemos visto, la miel es un alimento que no debe faltar en nuestra dieta y que hay miles de formas de incluirla en ella, así que ¡no tenemos excusas!!!
Os dejo la foto de la miel de mi chico, que ya que estamos, pues un poco de publicidad no viene mal, ¿no? Jajajajaja....
Mil besos


